Investigación muy interesante
A continuación una explicación con bases científicas sobre las clásicas y mitológicas diferencias entre hombres y mujeres… Es largo, pero vale la pena…
El filosofo griego Platón, en su banquete, recoge la antigua leyenda según la cual el hombre nació en forma de ser masculino y femenino a la vez, los enfurecidos dioses lo separaron como castigo a este andrógino inicial en sus dos mitades de hombre y de mujer, desde entonces están ambos condenados a buscarse continuamente para complementarse el uno al otro, la unidad perdida a este nostálgico deseo la llama Platón, "Amor", el hombre no es únicamente masculino, ni la mujer es únicamente femenina, en ambos circulan también las hormonas del sexo opuesto.
El hombre y la mujer son iguales en derecho y deberes: No hay ninguna excusa para fomentar la discriminación en función del sexo.
Sin embargo a pesar de nuestra igualdad intrínseca, existen ciertos aspectos psicológicos que nos diferencian en comportamiento a los hombres y mujeres.
A qué mujer no le ha pasado ir sentada al lado de su pareja mientras éste va conduciendo y después de estar dando vuelta más de media hora sin rumbo fijo tratando de encontrar una calle nos permitimos sugerirle que pare en la próxima esquina y pregunte dónde queda el lugar que estamos buscando y recibir por respuesta un prolongado silencio, el sabe que la dichosa calle tiene que estar un poco más adelante, ahí, a la derecha…
Cabezonería masculina? ¿Nerviosismo femenino? "El modo en que el cerebro masculino está organizado lo hace más capaz en las percepciones espaciales, por eso se fía de su sentido de orientación e intenta encontrar su destino sin ayuda", explica el doctor Hugo Liaño, jefe del servicio de Neurología de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid y autor de Cerebro de hombre, cerebro de mujer (Ediciones B). "El modo en que el cerebro femenino está organizado hace a la mujer más capaz en áreas verbales, lo cual le lleva a intentar resolver el problema por medio de la palabra", añade. Y es que -en contra de lo que predicaba insistentemente el feminismo en los años 60- ya no se puede afirmar que la educación es la única culpable de las aptitudes e inclinaciones intelectuales de hombres y mujeres.
Las imágenes tomadas por tomografía de emisión de positrones (TEP) y las de resonancia magnética revelan que las diferencias de mentalidad se deben también a que hombres y mujeres resolvemos los problemas con células diferentes del cerebro.
Pero mucho antes de disponer de las imágenes de tomografía de emisión de positrones (TEP), los neurólogos sabían muy bien que la función mental de hombres y mujeres se organiza de forma bastante diferente. Ahora, las investigaciones demuestran que los hombres tienen, como se pensaba, más lateralidad, es decir, las funciones cerebrales están expresadas más exclusivamente por uno de los dos hemisferios. Por su parte, las mujeres utilizan más los dos hemisferios para razonar.
Las hormonas son el quid de esta extraordinaria historia. Porque, como explica Liaño, "el influjo de la testosterona cuando el feto está formándose en el útero materno hace mucho más que establecer las características sexuales externas. En concreto, la testosterona potencia un cerebro masculino y la ausencia de testosterona lo feminiza".
Hasta la década de los noventa, los investigadores dedicaron poca atención a la fisiología, neuroanatomía o psicología femeninas diferenciándolas de los varones, así lo advierte la Dra.Louann Brizentodine en su libro El cerebro femenino. Hasta los setenta se disponía de escasa investigación al respecto, pero llamaba la atención de que había el doble de casos de depresión entre las mujeres que entre los hombres. También era significativo que los ratios de depresión de hombres y mujeres no empezaban a divergir hasta que éstas cumplían doce o trece años, edad en que las chicas empezaban a menstruar., parecía entonces que los cambios químicos de la pubertad actuaban en el cerebro, desencadenando así más depresión entre las mujeres.
En ese momento había pocos científicos dedicados a esa investigación y los psiquiatras habían sido instruidos según la teoría psicoanalítica tradicional que examinaba la experiencia de la infancia, pero no se tenía en cuenta la participación que podía tener la química en el cerebro femenino.
Cuando Brizendine comenzó a tomar en cuenta el estado hormonal de la mujer, advirtió los enormes efectos neurológicos que tienen sus hormonas durante diferentes estadios de la vida, en la configuración de sus deseos, de sus valores y del modo en que percibe la realidad.
Desde 1994, fecha en que se fundó la Women’s Mood and Hormone Clinic en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California, en San Francisco , se ha encontrado que el cerebro femenino están tan profundamente afectado por las hormonas que puede decirse que la influencia de éstas crea una realidad femenina.
Cada estado hormonal, sea en sus años de infancia, de adolescencia, de citas amorosas, de maternidad, de menopausia y de post menopausia actúa como fertilizante de diferentes conexiones neurológicas, responsables de nuevos pensamientos, emociones e intereses. En virtud estas fluctuaciones que comienzan ni más ni menos que a los tres meses de edad y que duran hasta después de la menopausia, es que la realidad neurológica de una mujer no es tan constante como la del hombre. La de él es como una montaña que la erosión la va desgastando imperceptiblemente durante milenios, en cambio la de ella es como el clima, constantemente cambiante y difícil de predecir
El avance de las ciencias del cerebro ha permitido cambiar los conceptos que teníamos sobre las diferencias básicas neurológicas entre hombres y mujeres.
Antes la investigación sólo se podía hacer sobre los cerebros de cadáveres o los síntomas de individuos con daños cerebrales, Hoy en día gracias al avance de la genética y la tecnología de imagen del cerebro no invasiva ha ocurrido una verdadera revolución en la investigación de las neurociencias
Las nuevas herramientas como la tomografía de emisión de positrones (PET) y las imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) nos permiten ahora ver dentro del cerebro humano en tiempo real, mientras resuelve problemas, produce palabras, recoge recuerdos, advierte expresiones faciales, establece confianza, se enamora, escucha como lloran los bebés, siente depresión, miedo y ansiedad.
Así hoy podemos saber que los hombres y las mujeres tienen diferentes sensibilidades cerebrales ante el estrés y el conflicto. Utilizan distintas áreas y circuitos cerebrales para resolver los problemas, procesar el lenguaje, experimentar y almacenar la misma emoción intensa. Las mujeres son capaces de recordar los detalles más pequeños de sus primeras citas y sus enfrentamientos mayores, mientras que sus maridos apenas recuerdan que hayan sucedido estas cosas, la estructura y la química cerebral son las responsables de que esto sea así.
Los cerebros femeninos y masculinos procesan de forma diferente los estímulos, para realizar y cumplir los mismos objetivos utilizan circuitos diferentes.
Diferentes estudios han demostrado que las mujeres pasamos más tiempo dando forma a los objetos en la mente que los hombres y esto explica porque necesitamos más tiempo para llegar a la misma respuesta, realizamos las mismas funciones cognitivas utilizando diferentes circuitos.
En zonas tales como el lenguaje y el oído, las mujeres tienen el 11% más de neuronas que los hombres. El hipocampo, centro de formación de la emoción y la memoria es también de mayor tamaño en el cerebro femenino, lo mismo ocurre con los circuitos cerebrales para el lenguaje y la observación de las emociones de los demás. Esto explica porque, las mujeres expresan mejor las emociones y recuerdan mejor los detalles de acontecimientos emocionales. Los hombres, por el contrario, tienen dos veces y media más de espacio cerebral dedicado al impulso sexual, igual que centros cerebrales más desarrollados para la acción y la agresividad.
Estas diferencias estructurales básicas explicarían las diferencias de percepción.
Se realizó un estudio explorando los cerebros de hombres y mujeres mientras se observaba la escena neutra de un hombre y una mujer conversando. Las áreas sexuales de los cerebros masculinos inmediatamente chispearon, vieron una potencial cita sexual. Los cerebros femeninos no tuvieron ninguna actividad en las áreas sexuales y consideraron que la situación era simplemente la de dos personas que hablaban
Los hombres también tienen procesadores mayores, en el área más primitiva del cerebro, la amígdala, que registra el miedo y dispara la agresión. El hombre puede pasar de cero a pelearse a puñetazos en cuestión de segundos, mientras que la mujer hará cualquier cosa por evitar el conflicto., sin embargo el stress del conflicto se registra mucho más profundamente en el cerebro femenino.
Aunque vivimos en un mundo moderno nuestros cuerpos están preparados para vivir en la naturaleza salvaje, y cada cerebro femenino lleva dentro de sí los antiguos circuitos de nuestras vigorosísimas antepasadas, las respuestas al stress diseñadas para reaccionar al peligro físico y situaciones que amenazaban la vida hoy se emparejan con los modernos desafíos de hacer malabarismos con las demandas de la casa, los hijos y el trabajo, por ello las mujeres podemos llegar a calificar una cuenta sin pagar como un stress que parece amenazar la vida, esto lleva al cerebro femenino a actuar como si la familia estuviera en peligro, por el contrario el cerebro masculino no tendrá la misma percepción a no ser que exista la amenaza de peligro físico inmediato.
Estas diferencias estructurales básicas suelen ser fuentes de conflicto cotidiano entre hombres y mujeres.
Si bien algunos siguen diciendo que esas diferencias implican algo más -por ejemplo, capacidad de liderazgo, o que los hombres son más aptos para el trabajo fuera de casa y las mujeres para el hogar-, es pura subjetividad… y provoca polémicas estériles.
Aunque no puede negarse que las cosas empiezan a cambiar. Un recientísimo estudio realizado por investigadores de Toronto revela que si bien los ejecutivos varones soportan mejor el estrés (algo muy valorado hasta ahora para puestos directivos), las mujeres mantienen mejores relaciones interpersonales y son socialmente más responsables que sus compañeros. Por primera vez en su larga y tradicional historia prestigiosas universidades como la de Córdoba en la Argentina y Harvard en EE.UU. tienen una rectora mujer.
El cerebro no es nada más que una máquina de aprender dotada de talento. Si bien la biología afecta poderosamente, no esclaviza nuestra realidad, podemos alterar dicha realidad usando nuestra inteligencia y determinación tanto sea para aprobar como para cambiar cuando sea necesario
Veremos más adelante que el influjo de la testosterona cuando el feto está formándose en el útero materno hace mucho más que establecer las características sexuales externas. En concreto, “la testosterona potencia un cerebro masculino y la ausencia de testosterona lo feminiza".
El hecho de que pocas mujeres terminen dedicándose a la ciencia no tiene nada que ver con deficiencias del cerebro femenino en las matemáticas y la ciencia. El cerebro femenino tiene muchas aptitudes únicas: sobresaliente agilidad mental, habilidad para involucrarse profundamente en la amistad, capacidad casi mágica para leer las caras e interpretar el tono de voz en cuanto a emociones y estados de ánimo, así como también una gran destreza para desactivar conflictos. Estos son los talentos con que la mujer ha nacido, los hombres poseen otros talentos todos ellos configurados por su realidad hormonal.
Recién a comienzos del nuevo milenio comenzó a emerger la investigación que revela cómo la estructura, función y química del cerebro femenino afectan a su humor, así como también a sus procesos de pensamiento, energía, impulsos sexuales, comportamiento y bienestar.
Los médicos y los científicos solían pensar que el género fue creado culturalmente para los hombres, pero no para los animales.
¿CUÁNDO NACE EL CEREBRO FEMENINO?
La mayor parte del desarrollo cerebral que determina los circuitos específicos de su sexo acontece durante las primeras dieciocho semanas del embarazo.
Hasta las ocho semanas todo cerebro fetal parece femenino, la naturaleza efectúa la determinación del género femenino por defecto. En la octava semana se produce un flujo de testosterona que convertirá ese cerebro unisex en masculino, matando algunas células en los centros de comunicación y haciendo crecer otras más en los centros sexuales y de agresión. Si no se produce la llegada de testosterona el cerebro de la niña sigue creciendo sin complicaciones, se establecen más conexiones en las áreas de comunicación y den las áreas que procesan la emoción.
Durante los tres primeros meses de vida las facultades de observación facial mutua crece en las niñas en un 400% mientras que en el niño la aptitud para examinar rostros no se desarrolla durante ese tiempo.
Si observamos a una niña pequeña cuando se aproxima a una figura carente de expresión, intentará todo para lograr un gesto expresivo. Las niñas pequeñas no toleran las caras inexpresivas, interpretan que si la cara que las mira carece de expresión, es que ellas han hecho algo malo. Las niñas no abandonan una cara hasta que no logran una reacción, piensan que si hacen lo que corresponde, obtendrán la reacción que esperan. Brizendine afirma que “es la misma especie de instinto que hace que una mujer adulta persiga a un hombre narcisista o emocionalmente inasequible por otra razón: si hago exactamente lo que corresponde me amará. Ya se puede imaginar, por tanto el impacto negativo que ejerce en el aprecio por sí misma en pleno desarrollo la cara inexpresiva y plana de una madre deprimida; incluso la de una que haya recibido demasiadas inyecciones de bótox”. La niña puede llegar a creer que no le gusta a su madre, ya que no puede recibir la reacción esperada a su demanda de atención a o su gesto de afecto.
Los circuitos cerebrales de la niña que se han desarrollado para captar significados y tonos de voz la impulsan también a analizar muy pronto la aprobación social de los demás. Si la niña no logra establecer contacto con el adulto se siente fracasada.
La niña pequeña puede armonizar más fácilmente con su madre y responde rápidamente a una conducta tranquilizadora tendiente a detener sus rabietas y llantos.
Otro estudio demostró que las niñas recién nacidas típicas de menos de veinticuatro horas, responden más a los llantos desesperados de otro bebe, como también a la cara humana que el recién nacido varón.
De la madre la niña hereda algo más que los genes, por esa aptitud que tiene para observar indicios emocionales, la niña incorpora, en realidad, el sistema nervioso de su madre al suyo propio.
El entorno que la niña absorbe durante sus dos primeros años de vida, constituye una imagen de la realidad que la afectará el resto de su vida.
Los varones pequeños usan en general el lenguaje para dar órdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presumir, amenazar, ignorar las propuestas del compañero y aniquilar los intentos de hablar de los otros, no les importa las consecuencias que entraña un conflicto, la competición forma parte de su carácter y tienen la rutina de menospreciar los comentarios o las reglas dadas por las chicas.
Quienes tenemos hijas mujeres sabemos que la niña no es siempre tan obediente y buena como la cultura nos quiere hacer creer.
A medida que van creciendo no todo es calma, si bien no exhiben usualmente agresividad en forma de juegos rudos y violentos ,tampoco son capaces de luchar ni golpear como los niños, tienen más aptitudes sociales, empatía e inteligencia emocional que los niños, pero… a no engañarse, suelen volverse verdaderas tiranas para conseguir lo que desean , y cuales son las metas que se propone el cerebro de la niña, simplemente ser el centro de todas las relaciones, es aquí donde se manifiesta la agresividad del cerebro femenino, protege lo que es importante para él, esto es la relación, de esta forma la niña camina por una delgada línea que separa el hecho de estar segura de que se encuentra en el centro de su mundo de relaciones y el de arriesgar el rechazo de esas relaciones
Hay un estereotipo erróneo referido al buen comportamiento congénito de las niñas en relación con los varones, como no necesitan empujarse parecen menos agresivas que los varones.
En la adolescencia la niña se volverá explosiva y se intensificarán los rasgos establecidos en el cerebro femenino durante la niñez. En esta nueva realidad impulsada por el estrógeno, la agresividad también representará un papel importante, su cerebro adolescente la hará sentirse poderosa, dotada siempre de razón y ciega ante las consecuencias, sin este impulso no sería capaz de crecer, pero adaptarse a él resulta difícil
Neurológicamente, los cerebros del hombre y mujer presentan dimorfismos sexuales:
- La estructura que interconecta los dos hemisferios (cuerpo calloso) tiene una mayor densidad de interconexión en las mujeres.
- Flujo sanguíneo cerebral más incrementado en las mujeres que los hombres.
- El cerebro de los hombres está funcionalmente organizado de una manera asimétrica evidente en las regiones frontales izquierdas, mientras que el cerebro de las mujeres se evidencia una función bilateral.
- El cerebro femenino envejece más despacio
- Diferencias de densidad neuronal en ciertas zonas
Diferencias Hombre Mujer
- La mujer puede realizar más tareas intelectuales simultáneamente -Ej.: leer el periódico y hablar por teléfono- que el hombre (Cuerpo calloso más denso)
- El cerebro masculino está más capacitado para la concentración (menos tareas simultáneas) -Ej.: al leer el periódico, disminuye la agudeza auditiva- (Cuerpo calloso menos denso)
- El cerebro femenino puede identificar emociones ajenas con más precisión.
- Mejor capacidad espacial y de orientación en el hombre.
- Mejor capacidad de la mujer para el lenguaje (Mayor densidad neuronal del hemisferio izquierdo: Uso de ambos hemisferios)
- Mejor memoria en la mujer
- Mujer: Resolución de problemas centrada en el proceso
- Hombre: Resolución de problemas centrada en la meta
CAPACIDADES FEMENINAS VERSUS MASCULINAS…
Ya vimos que la mujer desarrolló áreas del cerebro que potenciaron el lenguaje y un pensamiento complejo, llegando a provocar una superioridad en el lenguaje gramaticalmente estructurado.
Los hombres, en cambio, por ser primitivamente los dedicados a proveer el alimento y a proteger a la familia, tienen más desarrollado el ámbito visual y espacial. Es decir, la genética les entregó las mejores herramientas para desarrollar naturalmente su trabajo original.
Todo lo anterior, fue previamente avalado por variados estudios científicos, como el realizado por la Escuela de Trastornos de la Comunicación de la Universidad de Sydney, Australia, en la que se descubrió que las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje son de un 20 a un 30 por ciento más grandes en las mujeres que en los hombres.
Este resultado fue reafirmado con uno realizado por el investigador J. Shaywitz, sobre el funcionamiento del cerebro en 1995.
Pero, ¿eso nos hace más inteligentes? No, si estas capacidades no están de acuerdo con otras como las capacidades analíticas o informativas, por ejemplo. Es decir, de nada sirve tener todo el talento del lenguaje si no se tienen conocimientos que comunicar.
Lo mismo ocurre con la inteligencia, que de nada sirve tener el CI alto si no se aplica y domina correctamente, es decir, la capacidad de desarrollo depende de la formación y de los talentos de cada individuo. Por lo tanto, lo único que podría afirmarse con estos resultados es que las mujeres tendrían mayores ventajas en las actividades que requieran habilidades comunicacionales como las relaciones públicas, la sicología, la educación, la divulgación y cosas similares.
En tanto, los hombres, como son más capaces de manejar la información visual y espacial, son mejores en áreas de exploración, navegación, creatividad, arquitectura y todas las actividades que sean más analíticas.
Una vez entendido el concepto de habilidades innatas y capacidades genéticas, es importante hacer el alcance que pese a que no se ha definido bien qué sexo es más inteligente en la especie humana, sí se ha comprobado que el cerebro masculino es más grande que el femenino, aunque no tiene más neuronas, sino que en el de los hombres, éstas están más apretadas nada más.
Esto demostraría por qué son más hombres los que ganan los Premios Nobel., aunque recordemos que Marie Curie ganó dos premios Nobel uno de Física y otro de Química, por sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos.
No obstante, el investigador Richard Lynn destaca que esta ventaja de los hombres es “más significativa para algunas tareas de gran dificultad, como resolver problemas complejos de matemáticas, física o ingeniería”, y añade reconociendo que: “Algunos elementos demuestran que a idéntico nivel de coeficiente intelectual, las mujeres son más eficaces que los hombres, porque son más meticulosas y aguantan mejor los largos períodos de trabajo”.
Los resultados de este estudio están basados en pruebas de coeficiente intelectual a una primera muestra de 80.000 personas y luego a una segunda de 20.000. La última muestra estuvo formada netamente por estudiantes
UNA VIEJA DISCUSIÓN…
Durante décadas se ha tratado de probar que un género es más inteligente que el otro, como si se tratara de una eterna competencia de capacidades.
Sin embargo, ningún estudio científico ha probado esto, ya que cada uno concluye diversas afirmaciones en base a test o cuestionarios determinados (es decir, las referencias hacen el resultado), pero no a la inteligencia en sí.
Entonces, se debiera hacer otro planteo: cuáles son las diferencias que existen entre nuestras respectivas inteligencias o sensibilidades, o más aún, en qué cosas somos mejores las mujeres y en qué los hombres.
Ahora bien, es sabido que más allá del tamaño, existen varias diferencias entre el cerebro masculino y el femenino. Sabemos que el cerebro se divide en dos hemisferios..
El izquierdo procesa el pensamiento lógico y proporciona una visión analítica de los fenómenos, mientras que el derecho maneja la información emocional y permite visualizar los fenómenos en un contexto general.
El núcleo de colaboración entre las dos mitades se encuentra en una zona llamada cuerpo calloso, donde podría existir una de las más importantes diferencias entre ambos sexos. Muchos estudios han demostrado que el cerebro femenino no separa tanto como el masculino las habilidades de cada hemisferio.
Sophie Courgeon, escritora e investigadora de temas femeninos a favor de la igualdad de los sexos, afirma que una de las consecuencias de esta diferencia es que la mujer es capaz de ver los daños colaterales de los actos, es decir, cuando lleva a cabo una acción no sólo ve el objetivo, sino todo lo que se mueve en su contorno.
En cambio, los hombres van directo al grano, sin darse cuenta de lo que le rodea. Ellos van de un objetivo a otro sin importarle nada más. Esto podría significar que la mujer posee una visión contextual de los acontecimientos, mientras que los hombres poseen una lateralización en su cerebro, es decir, que nunca juntan los dos hemisferios para hacer una tarea. Por ello tal vez las mujeres puedan manejar y maquillarse al mismo tiempo, y ellos sólo dar un paso a la vez
CONCLUSIONES
No sólo por el hecho de ser hombre se es más inteligente, ni por nacer mujer tendremos mejor labia que nuestro compañero. Debemos destacar que la biología no es inmune a los estímulos sociales, por lo mismo, lo que antes nos hacía tan diferentes machos de hembras, hoy es cada vez menor, y las distancias entre unos y otros se han achicado notablemente intercambiando incluso roles sociales que jamás se habría pensado.
Por lo mismo, hombres y mujeres serán inteligentes en la medida que tengan la genética y cultura que potencie sus capacidades, sin importar a qué sexo pertenecen
Dra. Marta S .Martin
[ Reite: es la mejor terapia ]
Y otras se transformaron en un verdadero éxito, como es el caso de la musicoterapia y la terapia con mascotas para los chicos con discapacidades mentales o motoras. Encontraron un marco epistemológico en la psico-neuro-inmunología y todos estos intentos adquirieron mayor rigor científico y la posibilidad de ingresar en forma de experiencia piloto a instituciones de salud.
Es que lo que se descubrió es que existe un vínculo estrecho entre el estado emocional de las personas y el funcionamiento de su sistema de defensas. Y esto abre un campo fértil no sólo para las terapias de recuperación, sino también para enfocar las actividades de prevención.
Reírse hace bien y parece haberse transformado en una terapia infalible. Así lo destaca en su libro Humor y Salud el doctor Raymond Moody que no sólo asegura que el humor posee un importante poder curativo, sino que además hace propuestas concretas para la incorporación de actividades que incluyen este tipo de terapia en instituciones de salud.
"Con los años he encontrado un número sorprendente de casos en los que los pacientes que se reían de sí mismos recuperaban la salud, o al menos utilizaban el sentido del humor como respuesta positiva y adaptable a la enfermedad", aseguró el especialista al portal Latin Salud.
Aspectos fisiológicos y mentales
La risa relaja los músculos. Ayuda al movimiento del diafragma que tiene una importante misión en la función respiratoria; y, produce excitación fisiológica.
Entre los aspectos psicológicos destacan que genera un proceso de regresión, es decir, un retroceso a un nivel anterior de funcionamiento mental o emocional, generalmente como un mecanismo para aliviar una realidad que se percibe como dolorosa o negativa.
También es un mecanismo de expresión, ya que a través de la risa las personas exteriorizan emociones y sentimientos. Y es una contrapartida de emociones negativas, a pesar de la frecuente asociación entre la risa y el llanto, la primera se muestra como lo opuesto a ciertos estados emocionalmente muy negativos.
Moody incluso hace hincapié en los factores sociales de la risa, como su carácter contagioso, la facilitación de situaciones socialmente incómodas y el poder comunicativo del humor.
[ Hablar mucho entre amigas hace mal? ]
| Siempre se aconsejó a grandes y chicos que no escondan sus problemas, que expresen lo que sienten y que conserven a los buenos amigos. Sin embargo, una investigación realizada en los Estados Unidos sugiere que los adolescentes que hablan demasiado de sus problemas son más propensos a sufrir de ansiedad y depresión, especialmente las mujeres.
La depresión y la ansiedad son dos males que, juntos o separados, afectan cada día a más personas. Diversos estudios internacionales indican que alrededor del 5% de los adolescentes de todo el mundo sufren del primero, especialmente entre los 13 y los 16 años. En lo que a la ansiedad respecta, su incidencia aumentó un 20% entre 1952 y 1993, sólo en los Estados Unidos. El estudio de la Universidad de Missouri-Columbia, publicado en la revista “Developmental Psychology” de la Asociación Psicológica Estadounidense, concluye que las jóvenes que hablan constantemente de sus problemas con las amigas dedican demasiados pensamientos a sus preocupaciones. Este ir y venir alrededor de los temas que las lastima profundiza, según esta investigación, su propia tristeza. Sin embargo, la psicoanalista Alicia Díaz Farina, una de las directoras de la asociación civil Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires, presentó objeciones al enfoque del estudio. “En realidad, lo que en esta investigación describen de las relaciones entre adolescentes es más un efecto que una causa, es decir que si un joven llega a este estado de rumiación es porque existe una problemática previa”, explicó a Saludyciencias.com. El término rumiación se refiere a un pensamiento repetitivo y constante. Implica insistir sobre un tema y dejar que ocupe mucho lugar en la mente. Según la investigación estadounidense, las amistades adolescentes que generan este tipo de charlas refuerzan el vínculo entre pares, pero hacen que las jóvenes concentren tanto su atención en las dificultades que llegan a convencerse de que no tienen solución. Entre los varones, sin embargo, este constante hablar sobre los inconvenientes no genera los desequilibrios psicológicos que los investigadores observaron en las chicas. Los autores de este estudio, que analizaron a jóvenes de 9, 11, 13 y 15 años durante seis meses, aseguran que hablar de los problemas es bueno pero que la co-rumiación representa un exceso que se puede convertir en un riesgo emocional. Por eso sostienen que se debe aconsejar a los adolescentes que charlen de sus dificultades pero no demasiado, y que realicen actividades que los ayude a sacarse las preocupaciones de la cabeza. Díaz Farina, por su parte, subraya que la co-rumiación surge como resultado de una problemática personal que antecede a estas charlas angustiantes. “Este nuevo estudio recomienda que los chicos no piensen tanto y que se distraigan con actividades. Esta noción es correcta, pero hay que tener siempre presente que por algo llegan a esa situación”. Y concluye: “Los adolescentes sí deben analizar sus problemas, porque eso permite una sana maduración”. |












deja un comentario